José Manuel Sanz

Tecnología, privacidad y otras cosas, que seguro solo me interesan a mi.

Bulo, timos y otras hierbas

Hace ya mucho tiempo que el acceso a Internet se ha convertido en algo muy común. Una gran mayoría de la gente tiene correo electrónico, perfiles en alguna red social, etc. Pero hay una cosa que no cambia: seguimos sin leer los correos que reenviamos en cadena, sin leer lo que retuiteamos o sin analizar lo que publicamos en Facebook.

No solamente me refiero a los errores ortográficos y las sintaxis, digamos que creativas, tema que ya de por si mismo daría para un post. Me estoy refiriendo a los bulos (cuando no timos) que día si y día también recibimos en nuestras cuentas de correo, o en nuestros perfiles en redes sociales.

Me resulta sorprendente recibir a estas alturas de siglo (o milenio) correos dirigidos a personas que no conozco de nada, entre los cuales está mi dirección de correo con avisos referidos a la caducidad de mi cuenta de MSN (no se ni el tiempo que hace que no la uso), la joven rusa que nos ha localizado entre millones y nos ofrece ser “buenos socios y amigo tan amablemente en contacto conmigo” o con los móviles o portátiles que determinadas empresas están regalando solo por compartir una foto en Facebook.

La novia rusa
La novia rusa

También estos mensajes intentan tocar nuestra fibra sensible con historias sobre niños enfermos de cáncer, con desventuras de familias afectadas por riadas o terremotos, etc.

Lo que está claro es que poca gente se para a pensar 30 segundos (o menos), antes de compartir esos mensajes con su contactos.

Una prueba de esto es el último mensaje que se está compartiendo a través de Facebook, relacionado con la actualización de sus normas de uso y la nueva gestión de la privacidad.

Facebook actualiza sus condiciones de uso y privacidad
Facebook actualiza sus condiciones de uso y privacidad

Vayamos por partes, como diría Jack el Destripador y analicemos de forma muy breve el contenido del mensaje: el Estatuto de Roma forma parte del Tribunal Penal Internacional y regula cosas mucho más serias que el acceso a mis fotos y contenidos que comparto en Facebook (crímenes contra la humanidad y otras fruslerías por el estilo). La Ley UCC 1-308 forma parte de la norma anglosajona, y determina que alguien consiente en algo pero con «reservas» (análisis muy de andar por casa, pero técnicamente es eso).

En resumen, todo es cuestión de hacer una búsqueda rápida en Google para poder entender que mensaje no tiene ningún sentido. No estaría de más repasar algunos de los sitios web que ofrecen información sobre bulos en Internet antes de darle a “Reenviar” sin más

En el año 2009, la Asociación de Internautas ya refería que el 70% de los usuarios no sabían identificar una noticia real de un bulo. ¿Habrá disminuido el porcentaje? Yo creo que no.

Photo credit: Thomas Hawk / Foter / CC BY-NC

Jose Manuel Sanz

Consultor y formador LOPD, pulsador del botón de mi cámara de fotos, lector compulsivo, padre y algunas cosas más que me guardo para mi. Gandía (Valencia)

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