Consejos sobre privacidad para adolescentes.

Consejos sobre privacidad para adolescentes.

Consejos a los menores sobre privacidad y protección de datos

Uno que ya tiene una cierta edad, prometió en su momento no ser un abuelo Cebolleta y no dedicarse a dar consejos a los más jóvenes. Pero claro, una cosa piensa el bayo y otra quien lo ensilla.

La verdad es que la vida no nos pone las cosas fáciles y caer en la tentación de dar consejos y sugerencias sobre casi todo a los adolescentes es fácil y más, si convives, como yo, con dos adolescentes y una preadolescente (cada vez menos pre, para que negarlo).

Hoy día no se entiende la adolescencia sin el uso de la tecnología. A edades cada vez más tempranas. Incluso desde los 8 años, cosa que me parece una barbaridad, empiezan a ser usuarios de dispositivos móviles.

Pero hay que tener en cuenta que a edades tan inmaduras, el uso de tecnología se hace como elemento de relación social y sin comprender realmente que es lo que tienen entre manos. Por eso, los profesionales de la privacidad tenemos la obligación de mantener a los menores alerta en el uso de esa tecnología y su relación con la privacidad.

Quién tenga hijos, sabrá que en ocasiones es más fácil tener interacción con un zapato que con un adolescente, pero soy optimista y pienso que esas indicaciones y consejos que podamos darles, no van a caer en saco roto, y que pese a que muchas veces el feedback que se tiene con ellos no pasa del “ya lo se”, “que sí” y otras respuestas parecidas, los comentarios que les hacemos caen como lluvia fina y que al final calan.

Después de este largo introito, me gustaría compartir con vosotros algunos consejos para darles a vuestros hijos/sobrinos adolescentes al respecto de la privacidad. No se trata de censurar su comportamiento y uso de la tecnología, pero si intentar guiarles de alguna manera para que sepa que tienen entre manos. Vamos allá.

Un teléfono móvil no es un juguete. Es una obviedad quizás, pero no está de más que tengas en cuenta que un móvil o cualquier dispositivo requiere una mantenimiento para funcionar siempre en perfectas condiciones.

Protege siempre tu dispositivo. Sea móvil, tablet, ipad, etc. No lo dejes siempre sin vigilancia y no permitas que alguien que no sean tus padres o algún adulto responsable lo usen. El uso por parte de otra persona que no seas tu, puede suponer que pierdas el control de lo que se haga con el y, a lo peor, te puedes ver metido en un lío del que no tenías ni idea.

Contraseña o bloqueo de pantalla siempre. Sin excusas. Todos los dispositivos tienen que contar con algún tipo de contraseña o sistema de bloqueo de la pantalla para evitar que terceros no autorizados accedan a la información. La contraseña es secreta, siempre, aunque tus padres deberían conocerla. Nunca le digas tu contraseña a nadie.

Cuidado con las aplicaciones que instalas. Antes de instalar cualquier aplicación asegúrate que es segura, revisa que tipo de información vas a compartir con ella (lo indica siempre o así debería ser) y en caso de duda, consulta a un adulto de confianza. Algunas aplicaciones pueden parecer seguras pero en realidad, lo que hacen es capturar todo lo que haces y dices en Internet, e incluso lo que hablas en tu entorno.

Nunca inicies una conversación a través de redes sociales o aplicaciones de mensajería con alguien que no conoces personalmente. Incluso si un amigo/a te dice que te está hablado desde otro dispositivo diferente al habitual, desconfía. Muchos adultos intentan atraer la atención de los adolescentes a través de redes sociales y se hacen pasar por compañeros del instituto, del equipo, etc. Intenta confirmar siempre la identidad si te llega un mensaje de un contacto que no conoces o tienes dudas.

Nunca envíes información personal a través de redes sociales o mensajería. Nunca debes compartir tu dirección, fotografías, número de tarjeta de crédito de tus padres, matricula o modelo del coche de tus padres, etc. con nadie. No puedes saber quien está al otro lado de la conversación y que puede hacer con esos datos. Si alguien te pide esa información, siempre, avisa a tus padres.

Tampoco envíes información de otros a través de mensajes. Enviar fotos a un grupo de Whatsapp del colegio o instituto para hacer bromas o chistes con un compañero o hacer público algún detalle personal suyo, es muy peligroso. Puede ser cyberbulling y además es un delito, no lo olvides.

No participes tampoco en el cyberbulling siendo espectador pasivo o redistribuyendo las bromas y fotografías que otros hagan circular. Tan malo es ser el que inicia un acoso como el que lo fomenta o el que no dice nada cuando se produce. Piensa en si te gustaría que los demás miraran para otra parte cuando alguien se metiera contigo.

Si alguien te pide que envíes una foto tuya sin ropa, avisa automáticamente a tus padres. El envío de fotografías de este tipo, no es una muestra de confianza hacia ese amigo o amiga que nos las pide, sino que estamos poniendo en riesgo nuestra privacidad y nuestra intimidad, pues no sabemos que se puede llegar a hacer con esa foto. Esta práctica se llama sexting e incluso entre los mayores puede tener graves consecuencias.

Eres responsable de todo lo que digas o hagas. Pero serán tus padres los que responderán por ti, mientras seas menor de edad, si cometes un error, así que piensatelo un poco antes de enviar esa foto.

Soy consciente de que intentar tener una charla con los hijos sobre estos temas es muy difícil y que seguramente a la tercera frase, habrán desconectado. Pero también estoy seguro que de forma inconsciente estos temas les preocupan y si simplemente podemos hacer que se lo piensen dos veces antes de enviar un mensaje o compartir una imagen, creo que estaremos en el buen camino.

Photo by garryknight on Foter.com / CC BY

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