Contextos de tratamientos de datos en centros de enseñanza

Un entorno donde el tratamiento de datos personales cobra especial importancia es el de la educación. En los centros de enseñanza, ya sea reglada o no, públicos o privados, la gestión de los datos personales forma parte del día a día.

A pesar de ello, todavía muchos de esos centros no son conscientes de la importancia de una correcta aplicación de la normativa en materia de privacidad y desconocen en que fases tienen obligación de aplicarla.

En este post, vamos a revisar algunas de las fases de la relación de los alumnos con los centros escolares, en las que la aplicación de la norma es fundamental para garantizar un adecuado nivel de privacidad de sus datos personales.

  • Durante la matriculación. El centro tiene que disponer del adecuado procedimiento para garantizar que la información personal necesaria para formalizar el alta del alumno, se recoge conforme a lo previsto en cuanto a las garantías de información y otorgamiento del consentimiento para su gestión. Los alumnos y sus padres o tutores, en caso de ser menores, deberán obtener la información suficiente para conocer cual va a ser el destino de la información recopilada y la finalidad de la misma. Se deberá informar además si esta información incluye aquella que durante el curso se vaya generando en forma de imágenes, videos, etc. de las actividades que se lleven a cabo y si estas van a formar parte de alguna red social o web como medio de promoción del centro.
  • Cesiones y acceso a datos por parte de terceros. Si la información que se recopila durante la matriculación va a cederse a algún tercero o algún encargado de tratamiento, se deberá también informar durante el alta en el centro. Casos como la gestión de datos de alumnos y padres por parte de las AMPAS, información de alergias alimentarias para la empresa de catering del comedor, listados de alumnos que participan en actividades extraescolares y que se entregan a empresas que gestionan las mismas, etc. tienen que quedar claramente documentadas y contar cada una de estas relaciones con su correspondiente contrato de encargado de tratamiento (art. 12 LOPD 15/1999 de 13 de diciembre). Igualmente, la información concerniente a becas y ayudas asignadas y que se publique en tablones de anuncios, deberá estar disponible únicamente a las personas interesadas y no en zonas de paso donde la información quede al alcance de terceros sin relación con el centro.
  • Recursos humanos. El personal que preste sus servicios en el centro, deberá asumir sus responsabilidades en cuanto a la privacidad de la información que conozca durante su relación y aún más allá, tal como se regula en el artículo 10 de la LOPD, referido al deber de secreto. A este deber de secreto están obligados tanto el personal docente, el personal administrativo e incluso las personas que en calidad de prácticas, estén llevando a cabo su actividad profesional en el centro. Una adecuada gestión de la privacidad en esta área, conlleva que se tengan que mantener en secreto los temas discutidos en los claustros, potenciar por parte del profesional la privacidad de los alumnos, no divulgando o publicando imágenes de los mismos fuera del ámbito en que están autorizados para la promoción del centro o no informar de datos personales de los alumnos tales como calificaciones u otros datos de rendimiento académico más que a las personas legalmente interesadas.
  • Seguridad en el centro. En el caso de que el centro disponga de algún sistema de vigilancia por videocámaras, estas deberán garantizar en todo momento lo previsto en la normativa. La intimidad de los alumnos y trabajadores del centro deber primar sobre el control y la seguridad y la instalación de estos sistemas de control no debe chocar con los elementales derechos a la propia imagen y el honor. La instalación de cámaras IP, con el bienintencionado interés de que los padres puedan conocer en todo momento que hace su hijo en el colegio o en la guardería desde alguna aplicación móvil o desde un navegador, puede generar situaciones que pongan en riesgo la privacidad de los trabajadores y de los propios alumnos. Un simple empujón de un alumno a otro (no hablo de bulling hablo de juegos infantiles un poco más intensos de lo normal), puede ser mal interpretado por alguien ajeno al contexto del aula y estigmatizar a un alumno como violento para todo el resto de su vida escolar. Ver a un profesor consultando un portátil o una tablet, a través de una webcam de este tipo, puede suponer para algunos padres que este profesional desatiende a los alumnos. Pero la realidad puede ser tan sencilla como que está arrancando la aplicación que controla la pizarra electrónica. Hay que ser cuidadosos con lo que se emite y también analizar en el contexto necesario lo que se está visionando.

Como se puede ver, son muchas las situaciones durante la relación de los alumnos con los diversos centros de enseñanza en las cuales, una adecuada gestión de las políticas de privacidad tiene vital importancia.

Sin esta correcta gestión, no solo se corre el riesgo de incurrir en alguna de las infracciones que la norma regula, sino que además, los daños para la imagen del centro y de los propios alumnos, pueden ser irreparables.

Photo credit: mer chau via Foter.com / CC BY

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