De cafés, startups y fracasos

De cafés, startups y fracasos

Hace unos días, tuve el placer de volver a contactar con Santi Soliveres, director de operaciones de Startupxplore, una comunidad de inversión en startups, que está en primera linea de todo lo que se mueve en el mundo emprendedor, especialmente en Valencia.

A Santi lo conocí hace algunos años, cuando en Barcelona lideraba su propio proyecto empresarial y fue cliente mio. Perdimos el contacto y hace unos meses me enteré que había vuelto a Valencia y se había incorporado al equipo de Startupxplore.

Compartimos café y opiniones al respecto del estado del ecosistema emprendedor, que con su permiso, me gustaría comentar en este post.

Mantenía yo, que se ha banalizado el hecho de poner en marcha una actividad empresarial. Parece como si a los mal llamados emprendedores, a mi me gusta llamarlos por su nombre: empresarios, les diera vergüenza decir que han puesto en marcha una empresa y prefieren otra terminología que no recuerde a viejos tiempos o a estructuras pasadas de moda.

El diccionario de la RAE, tan útil en tantos casos, es clarificador en este sentido:

Empresa: Acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo.

Una empresa es algo que supone un esfuerzo y requiere de compromiso de quién la pone en marcha para que esta llegue a buen fin. Por eso, y sin generalizar ya que es obvio que existen grandes ejemplos del caso contrario, me duele mucho encontrarme con empresarios que buscan en su proyecto simplemente un medio para obtener un beneficio de la forma más rápida posible. Quizás abrumados por la necesidad de generar esos beneficios para recuperar la inversión, agobiados por inversores poco adecuados que solo buscan rentabilidad, o sencillamente porque ven en el proyecto la oportunidad de dar el ansiado “pelotazo”, muchas de estas empresas no son capaces de comprometerse con un futuro a medio/largo plazo.

En el mismo sentido, se ha instaurado una cultura del fracaso, que frivoliza con el hecho de que equivocarse es bueno y es un aprendizaje. Está claro que todos aprendemos de nuestros errores, pero lo que no es bueno es entrar en una dinámica de fracaso, esperando que en una de esas iteraciones, nuestra suerte cambie y demos con la pieza que le falta a nuestro puzle. Esto no puede funcionar así. Se debe aprender de los fracasos, es evidente, pero para no repetirlos y este es un tema, como comentaba en mi conversación con Santi, muy grave. Pocos son los que realmente saben aprender de un fracaso y convertilo en éxito.

El compromiso con un proyecto empresarial, pasa además por dotarlo de la mejor estructura posible. No basta con tener una buena idea y envolverla en papeles de colores para que otro la compre y se responsabilice de ella. Necesita de una estructura sólida que sea capaz de soportar los problemas, que sin duda, va a encontrar durante su vida.

Un buen proyecto empresarial es el que desde el minuto cero, ha estado diseñado para aportar valor. Valor que se aporta de muchas maneras, pero sobretodo, ofreciendo a quién lo use (si es un producto), o quién lo contrate (si es un servicio), garantías y seguridad.

Algunas de estar startups, obvian una premisa principal: que tratan con personas. Tratar con personas, supone por tanto, tener acceso de una forma u otra a su información personal. Muchos de estos proyectos, se toman a la ligera la gestión de la información de los usuarios. Muchas veces por desconocimiento y otras, sencillamente, porqué ponen el acento en el negocio, pero no en el producto que realmente manejan: la información.

Hay muchas cosas por hacer, bajo mi punto de vista, todavía en el ecosistema emprendedor, pero una de ellas y creo que la más importante es hacerles entender que la gasolina que mueve su negocio no es el dinero: son las personas.

Photo credit: Heisenberg Media via Foter.com / CC BY

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.