Digitalizar o no digitalizar

Digitalizar o no digitalizar

La digitalización en las empresas, o como nos ponemos pesados cuando nos da por una palabra.

Hace unas semanas tuve la oportunidad de asistir a un evento que organizó el ayuntamiento de Gandia a través del área de políticas económicas e innovación y de Urbalab, para presentar un proyecto que reforzase la posición de las empresas de perfil tecnológico en la ciudad.

Es una gran oportunidad de situar a Gandia en el ecosistema tecnológico, si realmente se hace bien y las administraciones se implican debidamente en ello.

El problema, como siempre, es confundir la velocidad con el tocino y no tener claros los objetivos y sobretodo, la manía de las empresas de no mirarnos más que el ombligo y no pensar que formamos parte de un ecosistema en el que todos estamos relacionados.

Intentaré explicarme. Una de las palabras clave del evento era la “digitalización” de las empresas. Pero, ¿qué significa exactamente eso?.

Me sorprendió mucho que la gran mayoría de las empresas que habían acudido al evento eran agencias de medios digitales y desarrolladores web, todos con mucha experiencia en su campo y con multitud de casos de éxito que les posicionaba como referentes, cada uno dentro de su especialidad.

Pero creo que este era exactamente el problema: confundir digitalización con web.

Hacer digital una empresa, no significa solamente dotarla de un adecuado entorno web, una buena gestión de sus redes sociales y hacer que el marketing sea 100% online.

Hacer digital una empresa significa, ante todo, conocer profundamente la empresa y sus procesos. Y sobre todo, identificar que áreas de esa empresa necesitan un refuerzo humano y no tecnológico.

Digitalizar una empresa debe pasar por un profundo análisis del entorno en el que nos encontramos y aplicar esos pequeños cambios puntuales en aquellos procesos que realmente se verán beneficiados por esos cambios.

No se trata de forzar las cosas e intentar venderle al propietario de un kiosko de chucherías un desarrollo web para vender online, cuando realmente ni le interesa ni le hace falta. Quizás le sea más útil contar con algún sistema que le ayude a facilitar sus compras a proveedores.

Digitalizar no es tampoco crear una plataforma web para una pequeña gestoría de dos trabajadores para que sus clientes puedan hacer trámites a través de ella. La solución puede ser ofrecer el servicio de un tercero y no meterles en una inversión que difícilmente podrán asumir.

Digitalizar puede ser instalar un lector de códigos de barra en un almacén de productos artesanales para hacer más rápido y eficaz el inventario y no montar una campaña en medios sociales, que seguramente no acertará en su tipo de cliente final ni tendrá resultados tangibles para la empresa.

Digitalizar es, en definitiva, colaborar con la empresa para acompañarle al éxito y no solamente centrarnos en el objetivo de instalar nuestra aplicación o diseñarle una web. Se trata de conocer la empresa al detalle y ofrecerle solamente el servicio que realmente le será útil y rentable.

Por tanto, confundir digitalización con web es el mismo error que suponer que todas las empresas necesitan un potente ERP/CRM o que todas las empresas necesitan robots en su almacen.

Mientras sigamos manteniendo esta idea, lo único que haremos será crear confusión con el cliente y crear la ilusión que todo lo que tenga ceros y unos, es beneficioso para la empresa.

Pensemos que muchas veces las empresas no necesitan una potente aplicación web de 20.000€, sino solamente alguien que sea capaz de tomarse un café con el gerente y decirle: esto no lo estás haciendo bien.

PD: Perdón por abusar de la “digitalización”, pero era inevitable.

Créditos de la imagen: Photo by christiaan_008 on Foter.com / CC BY-SA

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