José Manuel Sanz

Tecnología, privacidad y otras cosas, que seguro solo me interesan a mi.

El derecho al olvido o como los legisladores no se enteran de que va esto de Internet.

Hace unos meses se presentó como gran triunfo de la privacidad de las personas, que el Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea amparase el derecho a que cualquier individuo pudiera pedir a Google que eliminase de los resultados de su buscador cualquier referencia que considerase perniciosa, bien sea porque perjudicara a su reputación o porque consideraba que era falsa.

Se dio pues vía libre al cumplimiento del mal llamado derecho al olvido. Derecho que dentro del ámbito de la LOPD no existe como tal. En todo caso, lo más parecido sería el derecho de cancelación recogido en el artículo 16 de la Ley Orgánica de Protección de Datos. Este derecho obliga a las entidades que manejen datos personales a cancelar los datos de los usuarios que lo soliciten, bloqueando el uso salvo para los casos que una norma regule lo contrario. Hasta aquí todo más o menos sencillo.

El problema viene cuando le decimos a Google que cancele nuestros datos. ¿Porqué es un problema? Muy sencillo, porque Google no tiene nuestros datos, sino que simplemente muestra el resultado de un rastreo a través de todo Internet de los términos de búsqueda que le hemos especificado.

Pongamos un ejemplo. Imaginemos por un momento al señor Pepito Pérez. Imaginemos también que hace 10 años una web publicó un artículo sobre lo malo que era Pepito Pérez. Si decide buscar su nombre en Google, posiblemente aparezca en los resultados de búsqueda un enlace a esa web o si no está activa ya, a la caché de Google.

Como ahora nuestro amigo Pepito es un señor muy formal, se enfada al ver que su pasado sigue online y decide solicitar a Google que eliminen ese resultado de su búsqueda. El Sr. Pérez hace una petición al buscador y este accede a eliminar de sus resultados la web donde al Sr. Pérez se le calificaba como sinvergüenza.

Como consecuencia, a partir de este momento si alguien busca en Google Pepito Pérez, ya no aparecerá esta web en los resultados. ¿Bien, no? Pues no.

¿Y porqué no? Sencillo. Porque todo esto es un absurdo.

Google lo único que puede hacer es eliminar el resultado de la búsqueda, no la web original, así de simple. Es decir, que no aparezca el resultado no significa que la web no exista. Es más, si alguien conoce la dirección de la web, solo tendrá que teclearla para volver a ver detalles del pasado oscuro del Sr. Pérez.

Una vuelta de tuerca. Si alguien tiene ganas de verdad de ver el pasado del Sr. Pérez y un poco de tiempo libre, solo ha de configurar en su red local el proxy adecuado para que las búsquedas no se realicen a través de Google España o cualquier otro país europeo, sino que sea el buscador estadounidense (por ejemplo) quién haga la búsqueda, con lo cual… exacto, la web estará disponible.

Otra vuelta de tuerca más. ¿Y que ocurre si la búsqueda se realiza a través de otro buscador que no sea Google? Exacto… que la web está disponible.

Y aún una ultima vuelta de tuerca. Hoy publica Enrique Dans en su blog un interesante artículo sobre un web que muestra los resultados eliminados en Google, donde podrán.. exacto, encontrar la web que molestaba al Sr. Pérez.

Resumiendo, cada vez está mas claro que los legisladores necesitan un curso básico de nuevas tecnologías. Nada complejo, solo que alguien les enseñe como funciona Internet en sus aspectos más sencillos. ¿Alguien se anima a enseñarles?

Photo credit: jonny2love / Foter / Creative Commons Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)

Jose Manuel Sanz

Consultor y formador LOPD, pulsador del botón de mi cámara de fotos, lector compulsivo, padre y algunas cosas más que me guardo para mi. Gandía (Valencia)

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