El Internet de las cosas o las cosas de Internet

Uno de los retos más importantes al que nos enfrentaremos en un futuro demasiado próximo será el gestionar nuestra privacidad en el llamado “Internet de las cosas”.

Cada día son más los dispositivos que tenemos a nuestro alcance que se conectan a Internet para cumplir sus funciones: sistemas de domótica para nuestra casa, cámaras IP de vigilancia, neveras que revisan y encargan la compra por su cuenta, pulseras que monitorizan nuestro estado de salud, etc.

Estos dispositivos funcionan de forma totalmente transparente y silenciosa para el usuario, que simplemente se limita a activarlos y recibe la información que el dispositivo proporciona. ¿Pero estamos seguros de que la información que recibimos es la única que recoge? ¿Quién la recibe?

Pensemos en un sistema domótico. Un entorno de este tipo es capaz de saber cuando estamos o no estamos en casa, cuantos miembros de la familia están en el domicilio en un momento dado para ajustar la temperatura o llegar a generar patrones de uso de electrodomésticos. De esta forma, aunque el usuario solo recibe una mínima información para realizar pequeños ajustes, el sistema tiene que tener la capacidad de almacenar gran cantidad de información para que el confort sea máximo. ¿Estamos seguros de que esta información no se puede interceptar por parte de terceros?

Otro ejemplo son las cámaras IP conectadas a sistemas de vigilancia. En las ultimas fechas ha salido a la luz una web que mostraba imágenes de cámaras IP tanto de uso privado como de vigilancia, que estaban mal configuradas y por tanto eran accesibles a cualquiera. Seguramente fruto de una mala instalación o la dejadez de los usuarios, las credenciales de conexión eran las que disponían estos dispositivos por defecto y nadie se había ocupado de modificarlas.

Un último ejemplo serian las aplicaciones que monitorizan al usuario durante la realización de ejercicio físico. Runtastic, Nike+ Running y otras, serían algunas de las que están disponibles. Este tipo de aplicaciones, instaladas en nuestro smartphone envían estadísticas de tiempos, calorías gastadas durante una carrera e incluso, conectadas a otros dispositivos, nuestro estado de salud al analizar nuestras pulsaciones y otros parámetros. Esta información está disponible después en el perfil del usuario para poder hacer un seguimiento por su parte y es accesible a través de un navegador. Como hemos podido ver en ocasiones, ninguna de estas plataformas es 100% segura y eso pone en riesgo nuestros datos de salud e incluso más, pues muestra nuestra rutina e indica donde estamos en un momento determinado del día.

No quiero extenderme más, solamente quería hacer una reflexión sobre como compartimos más información de la que nosotros nos creemos y que esta compartición no siempre se realiza de la forma más adecuada posible.

No está de más poner en una balanza la privacidad y el servicio y sopesar que nos interesa más. Por ejemplo y a raíz de un artículo publicado hace poco, ¿alguien piensa todavía que Google es gratis?

Photo credit: michaelpickard / Foter / CC BY-NC-ND

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