Es la privacidad, idiota.

Dejadme que en esta ocasión, el post semanal sea una carta abierta a todas esas personas, de las que todos conocemos un ejemplar o dos, que durante una conversación sobre privacidad suelta aquella perla tan conocida de “total, yo no tengo nada que ocultar”. Así pues, querido idiota, esta carta va para ti.

Estimado idiota:

Cuando dices que no te importa tu privacidad, tienes que tener en cuenta que en realidad, nos estás menospreciando a todos los demás. No estás solo, ni vives en una isla desierta, así que cuando compartes fotos y vídeos de tu ultima excursión a la montaña con amigos, estas compartiendo cosas que quizás, quién te acompañaba, no quería hacer.

Si no te importa tu privacidad, entonces no te importará compartir las imágenes de tus hijos en su colegio y las de sus compañeros, sus profesores, etc. Así todo el mundo sabrá a que colegio van tus hijos y donde pasan la mayor parte del día.

Como no te importa la privacidad, ni obviamente la seguridad, dejas que tus hijos se conecten a juegos, sin revisar las condiciones de privacidad y sin saber si dentro del juego existen compras online para adquirir mejoras o premios.

Como tampoco te importa la privacidad, dejarás que tu hijo o hija, suba vídeos a Tiktok sin ninguna restricción mostrando generalmente, su habitación, solo o con amigos. No te importará que piensan los padres de los amigos de tus hijos sobre el tema.

Como esto de la privacidad es una tontería, descargarás cualquier aplicación en el móvil, aunque sea para usar filtros y crear vídeos supuestamente graciosos y pasarás por alto si la aplicación requiere de más permisos de los necesarios.

Ni la privacidad ni la seguridad te importa lo más mínimo si tienes la ocasión de conectarte a una wifi gratuita que has encontrado y aprovechas para consultar el saldo del banco o consultar tus redes sociales. “Así no gasto datos del móvil”, piensas. No, datos del móvil no vas a gastar.

Tampoco tienes en cuenta la seguridad ni la privacidad, cuando haces clic en un anuncio de zapatillas o gafas de sol, con un descuento del 80% sobre el precio de venta habitual. Y cuando ves que no te llegan, lo único que se te ocurre pensar es: “vaya he perdido dinero, pero no tanto como si hubiera comprado en la tienda oficial”.

No se te ocurre pensar en la privacidad, cuando para participar en un sorteo de cualquier cosa, introduces en un formulario tus datos, los de tu pareja, los de tus hijos y si fuera necesario, hasta los de tu suegra.

No piensas, querido idiota, que con tu actitud favoreces el tráfico de datos, la inseguridad en las redes y pones en riesgo a los demás.

Como decía al principio, no estás solo. No eres la única persona en el mundo y tú eres tú en relación con los demás, por tanto cuando te pones en riesgo, en realidad pones en riesgo a todos los que tienes alrededor.

Así pues, estimado idiota, cuando estés a punto de volver a decir aquello de “no tengo nada que ocultar”, piensa que en realidad lo que estás haciendo es poner en el foco la vida de los demás.

Yo por mi parte, seguiré pensando que todos tenemos derecho a tener algo que ocultar.

Se despide de ti, un amigo.

Fuente RAE:

idiota

Del lat. idiōta, y este del gr. ἰδιώτης idiṓtēs.

1. adj. Tonto o corto de entendimiento. U. t. c. s. U. t. c. insulto.

2. adj. Engreído sin fundamento para ello. U. t. c. s.

3. adj. Propio o característico de la persona idiota.

4. adj. Med. Que padece de idiocia. U. t. c. s.

5. adj. desus. Que carece de toda instrucción.

Fuente de la imagen: Photo by J. Paxon Reyes on Foter.com

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