José Manuel Sanz

Tecnología, privacidad y otras cosas, que seguro solo me interesan a mi.

Hasta luego y gracias por el pescado

El post que os presento hoy es, probablemente el más complicado que escribiré nunca.

Se trata del anuncio de mi despedida del sector de la consultoría en materia de protección de datos.

Después de varios meses en los que se han juntado un descenso en el nivel de proyectos, el desanimo de ver este descenso y cierto nivel de hartazgo personal por el sector, ha llegado el momento de tomar una determinación y así ha sido.

Este verano cumplía 20 años en el sector, tiempo suficiente para haber vivido mucho y aprendido aún más.

Creo que el sector de la consultoría en privacidad necesita una reflexión muy importante al respecto de si los profesionales hemos sabido transmitir su importancia al público y sobre todo, una mayor concienciación por parte de la administración, aunque es cierto que la Agencia Española de Protección de Datos, está haciendo una gran labor informativa. Una gran labor, repito, pero creo que llega tarde.

El año pasado, con la aplicación efectiva del RGPD, el boom nos sorprendió a todos los profesionales del sector y nos puso de nuevo a niveles de trabajo, que hacía tiempo no veíamos. Pero fue un espejismo, una gaseosa que hizo mucho ruido y luego se quedo en nada.

No negaré, que en lo que a mi respecta, probablemente me haya faltado algo más de empuje estos últimos meses, pero sin duda es consecuencia de ese hartazgo por el sector que comentaba antes.

En resumen, cierro un ciclo profesional pero abro otro.

Un buen cliente, me invitó a acompañarle en su empresa y me hizo una oferta que no pude rechazar. Una oferta que me va a permitir, recuperar la pasión por el trabajo y las ganas de hacerlo lo mejor posible.

Así que cierro esta etapa de mi vida durante esta semana de septiembre y la que viene me incorporo a un proyecto relacionado con el sector de telecomunicaciones del que ya os iré dando noticias en este mismo blog.

De todas formas, los clientes que tienen proyectos abiertos, tienen la tranquilidad de que no voy a dejarles ir y seguiré estando a su disposición para cualquier consulta o incidencia, con las limitaciones de quien ahora tiene un horario que cumplir.

Por lo que respecta a este blog, durante los próximos días irá cambiando un poco de imagen y los contenidos irán modificándose un poco, siendo un poco más personales, aunque seguiré hablando de privacidad, tecnología y alguna que otra frikada.

Nos seguimos leyendo.

Créditos de la imágen: Photo by kentuckies on Trend hype / CC BY-SA

Jose Manuel Sanz

Consultor y formador LOPD, pulsador del botón de mi cámara de fotos, lector compulsivo, padre y algunas cosas más que me guardo para mi. Gandía (Valencia)

5 comentarios sobre «Hasta luego y gracias por el pescado»

  1. José Manuel, eres un gran profesional. Lo has demostrado estos 20 años. Desde el primer minuto al último. El cliente que te ha abierto las puertas de un ilusionante cambio ha ganado convenciéndote. Un fortísimo abrazo y aquí seguiremos para lo que puedas necesitar.

  2. Qué gran verdad en tus palabras! Muchos emprendedores dicen… y para qué me he gastado el dinero en adaptarme al RGPD si luego no pasa nada?…. o… y qué diferencia hay con tu servicio y este otro que me cuesta 75€ al año? ….. Muy normal desanimarse.
    Muchos éxitos en tu nuevo trabajo y te sigo leyendo por aquí 😉
    Un abrazo

  3. El «público», español, no reacciona a base del buen saber de los profesionales para transmitir la importancia del cumplimiento de determinadas leyes…..
    No, no, pues la industria española no funciona a base de realizar inversiones en nada que no sea directamente productivo, aunque constituya una serie de infracciones y/o delitos, no estar en condiciones de cumplir o incumplir la ley.
    La única forma de «motivar» al español a cumplir las leyes, son las sanciones, aúnque también he de decir, que no creo que nuestra economía sea capaz de aguantar el desembolso que requiere cumplir con todas las leyes, lo normal es que se intente defraudar lo máximo posible, no por ahorrar, si no por maximizar el beneficio, al fin y al cabo, uno monta una empresa para ganar más dinero que trabajando para otro.

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