José Manuel Sanz

Tecnología, privacidad y otras cosas, que seguro solo me interesan a mi.

La privacidad es una cuestión de confianza

La privacidad es una herramienta para ganarse la confianza de los clientes

El verdadero espíritu de la privacidad y su normativa relacionada, dejando de lado la obligación legal de su cumplimiento, es simple y llanamente el hacer honor a la confianza que los clientes depositan en nosotros cuando nos ceden sus datos personales.

No podemos obviar que cuando gestionamos información de terceros, lo que hacemos realmente es manejar la información más privada de las personas y por ello, hemos de ser merecedores de esa certidumbre que el usuario nos presta. La certeza de que su información será guardada de forma adecuada, que no estará al alcance de cualquiera y que haremos un uso adecuado de ellos. Estos son los criterios en que se basa el usuario a la hora de hacernos partícipes de sus datos más íntimos o personales: nombres de sus hijos, números de cuenta, dirección, orientación sexual, enfermedades, etc.

No hay que olvidar que la confianza es algo muy difícil de ganar, pero sin embargo, se puede perder en un segundo y una vez perdida no se puede recuperar, al menos, no sin mucho esfuerzo. Por eso, todos los esfuerzos y trabajos que las empresas deben realizar en aras de un adecuado cumplimiento de la normativa en materia de protección de datos, se hacen de cada a ganar fiabilidad y seguridad de cara a los clientes y usuarios.

Pero todo el trabajo previo de cumplimiento LOPD y de las demás premisas en materia de seguridad y privacidad, puede verse truncado por acciones aparentemente banales, que pueden hacer que el usuario pierda la sensación de seguridad que en un principio le pudimos dar y que hizo que cediera sus datos.

Veamos algunos ejemplos:

  • Falta de información y otros clausulados en la página web. Además de una obligación, es la forma que tiene el usuario de informarse sobre los usos a los que se va a destinar la información que cede.

  • Enviando información que no tiene nada que ver con el objetivo que tenía el usuario. Si al usuario le hacemos llegar información de forma regular, la idea es que esta esté relacionada con lo que el espera a la hora de contactar con nosotros. Sin embargo, si le hacemos llegar información que no espera o que no le interesa, puede llegar a suponer que sus datos están siendo cedidos a otros proyecto.

  • Falta de una política de privacidad clara. La exposición de una política de privacidad clara y comprensible por parte del usuario, es con el Reglamento General de Protección de Datos, una obligación legal. El usuario tiene que poder acceder y entender que medidas de seguridad aplica la empresa, para poder decidir si trabaja con ella o no.

Son solamente tres ejemplos pero podrían ser muchos más. La perdida de confianza por parte de los usuarios, es una de las peores situaciones por las que puede pasar una empresa.

Basta simplemente con recordar los últimos acontecimientos en que se han visto inmersos algunas de las grandes empresas de Internet, donde sus bases de datos han sido atacadas con la consiguiente puesta en riesgo de la información que en ellas existía. La solución que daban en muchos casos, era la de revisar contraseñas y actualizarlas, pero la sensación que quedó en los usuarios era la de que un hecho como ese, podía volver a repetirse y por tanto ya no se fían de ellos.

Como en cualquier ámbito de la vida, las relaciones se basan en la confianza y si la otra parte, nos ha decepcionado una vez, ¿estamos seguros de que no lo volverá a hacer?,

Photo credit: HowardLake via Foter.com / CC BY-SA

Jose Manuel Sanz

Consultor y formador LOPD, pulsador del botón de mi cámara de fotos, lector compulsivo, padre y algunas cosas más que me guardo para mi. Gandía (Valencia)

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