Las tres leyes de la privacidad

Las tres leyes de la privacidad

La forma más sencilla de entender la privacidad, es pensar en términos de empatía.

La privacidad no es más que el respeto a la vida intima y personal de los demás y la mejor forma de respetarla es ponernos en su lugar. Tan sencillo como eso.

Por tanto, el respeto a la vida personal de los que nos rodean no debería ser fruto de un cumplimiento consciente de una serie de normas y leyes, sino que tendría que formar parte del mínimo sentido común. Aunque muchas veces ese sentido común no siempre está todo lo presente que debería.

De todas formas, parafraseando a Isaac Asimov y sus famosas tres leyes de la robótica, sería fácil asumir la privacidad como algo que nos es propio, por el solo hecho de ser personas, si tuvieramos en cuenta estas Tres Leyes de la Privacidad:

  • Las personas no interferirán en la vida privada de otras, o por inacción, permitirán que otras lo hagan. Nuestra relación con terceros en nuestro día a día tiene que venir dada por el respeto a la intimidad de esos terceros y, fundamentalmente, asumir que no deberíamos acceder a los espacios privados de otras personas, tal como no nos gustaría que lo hiciesen con nosotros.

  • Las entidades que gestionan información personal llevarán a cabo sus funciones, salvo que estas supongan un conflicto con la primera ley. Las empresas y entidades pueden gestionar información personal en su día a día, pero es necesito haber cumplido con unos requisitos previos, tener el consentimiento para ello y no excederse en los límites de esa gestión.

  • Las personas deben proteger su propia privacidad, siempre que estas no entren en conflicto con la primera y segunda ley. Limitar el acceso a nuestra esfera más privada no puede suponer en ningún momento que se traspasen los limites de la privacidad de terceros. Si para proteger nuestro ámbito privado, nos vemos en la necesidad de violar la privacidad de otros, es que algo no se ha hecho correctamente o directamente se está llevando a cabo un delito (porno por venganza, revelación de comunicaciones, etc)

Como siempre he comentado, la gestión de la privacidad es un cuestión de sentido común y además, de empatía. Pensar en nuestra privacidad en términos de como afecta a terceros, puede ser una buena manera de diseñar los medios adecuados para protegerla.

Por tanto no hemos de diseñar un sistema de gestión de la privacidad en base a una inversión en recursos y un marco legal, sino que hemos de tener en cuenta, ante todo, que serán personas quienes lo tendrán que cumplir y que de su asunción y comprensión, dependerá todo su éxito.

Créditos imagen: Photo on Foter.com

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