Más cafés y menos másters

Más cafés y menos másters

Últimamente encontramos docenas artículos sobre como conseguir el éxito profesional.

A diario, nos bombardean con términos como “lead”, ”CRM”, “prospecto”, “inbound marketing” y otros. Quién mas o quién menos ha leído algún libro (yo el primero) sobre las últimas novedades en marketing, métodos para aprender los conocimientos de un MBA sin pasar por uno de estos carísimos cursos, métodos de gestión de tiempo, etc.

También todos hemos leído sobre las bondades de las redes sociales para la gestión de contactos y para captar oportunidades. Sobre lo fácil que es contactar con una empresa de Lugo desde tu casa en Valencia y presentarte como profesional o como proveedor.

No seré yo quién niegue esto último. He tenido la ocasión de encontrar contactos más que interesantes que han supuesto en muchos casos una oportunidad de negocio y si no ha sido así, por lo menos supone una buena ocasión para aprender de otros. Tener controlada a la competencia y localizar posibles clientes, son una gran ventaja de las redes sociales si las sabemos manejar.

Podemos encontrar también en internet, con una simple búsqueda, decenas de metodologías para encontrar y mantener clientes (fidelización, «engagement«, etc).

Con tal repertorio de conocimientos, cualquier persona o empresa con ganas de aprender, ya sea pagando o gratis, puede obtener las capacidades necesarias para que su carrera profesional sea exitosa. ¿Verdad?

¡Y un carajo!

De nada sirven mil planes de negocio; tener tu oficina empapelada con frases motivadoras de Steve Jobs; haber visto mil veces los vídeos del TED (interesantes, eso si); tener un blog actualizado día a día; tener 20.000 contactos en redes sociales; una estrategia de marketing revisada constantemente por un departamento al uso y otras lindezas similares, si no eres capaz de darle a tu cliente lo que quiere, no lo que te pidió (no se de quién es la frase, pero la leí un día y me gustó).

Un cliente es el que te cuenta lo que ha hecho el fin de semana con la familia. Un cliente es el que te invita a tomar un café en la cafetera de la nave en la fábrica. Un cliente es el que pide que le ayudes a buscar una solución de software para el departamento de recursos humanos, simplemente porqué un día confió en ti para otra tarea. Un cliente es aquel con el que tienes una charla que nada tiene que ver con tu trabajo y aprendes cosas. Un cliente es el que te cuenta que realmente el problema que tiene, no es por el que te ha contratado, sino que hay algo más de fondo.

Un cliente, es en definitiva, alguien que confía en ti, porque sabe de tu profesionalidad y sabe que le ayudarás y como contrapartida, te ayudará a ti también.

En resumen, si tu trabajo no ha ayudado nunca a nadie, no has tenido un cliente. Solo un apunte en tu contabilidad.

Photo credit: Nicolas Alejandro Street Photography /Foter / CC BY

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