Internet de las Cosas

Minimizando riesgos en el Internet de las Cosas

Algunas reglas para comunicarnos de forma segura en el Internet de las Cosas.

Si hay un concepto que ha revolucionado la forma en que nos comunicamos y nos relacionamos es el llamado Internet de las Cosas (Internet of Things o IoT, por sus siglas en inglés).

Este Internet de la Cosas hace fundamentalmente referencia a la interconexión entre personas y objetos que permiten intercambiar información y llevar a cabo algún tipo de función. Un ejemplo de esto sería el de un frigorífico que nos envía información sobre el estado de los alimentos, una lavadora que nos avisa cuando ha terminado el programa de lavado a través de nuestro teléfono móvil o una SmartTV, un televisor que nos permite tener una completa experiencia online cómodamente sentados en nuestro sofá.

Evidentemente para todas estas funciones, los diferentes dispositivos deben contar con la posibilidad de acceder a Internet y ser capaces por si mismos de enviar y recibir información. Precisamente esta conexión a Internet es uno de los puntos débiles de casi todos los dispositivos de esta Internet de las Cosas.

Todos recordamos la polémica surgida hace algo más de un año, cuando una compañía de televisores reconoció que el dispositivo recogía información sonora del entorno donde estaba ubicado o de un juguete con conexión, que recopilaba conversaciones de los menores a través de su micrófono.

La necesidad de dotar a estos dispositivos de, cada vez, mas funcionalidad, hace que muchas veces, los fabricantes dejen de lado la seguridad de los mismos. Por ello no está de mas que los usuarios tomen algunas precauciones básicas a la hora de utilizar estos dispositivos.

Por ejemplo y aunque parezca trivial, no conectar a nuestro smartphone o tablet, ningún dispositivo del que no tengamos plenas garantías de que es seguro. Nunca hay que eliminar las políticas de seguridad que por defecto implementan estos dispositivos, aunque si que es recomendable cambiar las credenciales de usuario y contraseña que traen por defecto, pues suelen ser conocidas y públicas.

Será también responsabilidad nuestra, mantener actualizado el sistema operativo que integre el dispositivo y actualizar cualquier parche de seguridad que el proveedor del mismo haga público para subsanar un fallo o un cambio de versión. Siempre, obviamente, que tengamos la seguridad de que el canal que utilizamos para descargarlo es el oficial.

Hay que tener también en cuenta, que muchos de estos dispositivo disponen de entornos web de gestión y actualización que no son seguros, por tanto deberíamos usarlos desde dispositivos que nos ofrezcan garantías en caso de incidencias.

Es evidente que el número de dispositivos conectados en el IoT irá en aumento exponencialmente, y con ello el riesgo que el usuario asumirá. Por tanto, es necesario que sean utilizados con seguridad y siendo conscientes de los peligros a los que nos exponemos.

Photo by coniferconifer on Foter.com / CC BY

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