!Papa, no publiques más fotos mías en Facebook¡

!Papa, no pongas mas fotos mías en Facebook¡

Hace unos días, una noticia sorprendió a muchos en los medios de comunicación. Se trataba de una joven austriaca que había denunciado a sus padres por la publicación sin su consentimiento de cientos de fotografías donde aparecía ella en diferentes etapas de su vida.

Esto nos lleva a reflexionar de nuevo sobre la utilización que hacemos de las redes sociales y las fotografías de terceros, aunque sean familiares directos.

La Ley Orgánica de Protección de Datos, considera la imagen como un dato personal y por ello, el afectado (el sujeto que aparece en esa imagen), tiene todos los derechos a decidir sobre el tratamiento que se lleva a cabo con esa fotografías. Esto choca con el concepto de autoría de la imagen: si bien quién realiza la fotografía, es el autor y propietario de la misma, los sujetos retratados tienen los derechos inherentes a sus propios datos personales.

La publicación en redes sociales de imágenes de nuestros hijos, trasciende el ámbito que la norma determina como puramente privado, ya que estamos comunicando a terceros que nada tienen que ver con nuestro entorno datos personales, esas imágenes. Si está comunicación se lleva a cabo con el consentimiento explícito de las personas que aparecen, no tenemos ningún problema salvo salvaguardar sus derechos en todo momento. El problema aparece cuando no existe ese consentimiento, como es el caso que denuncia la joven a la que me refería al principio del artículo.

Todos hemos hechos fotografías de nuestros hijos. Pero tenemos que tener en cuenta que una vez publicitadas estas, estamos generando una reputación digital a los menores que ellos no pueden controlar y que de mayores será difícil sustraerse a ella. Además, la publicación de estas imágenes hace que perdamos el control de ellas en la mayoría de casos, pues no sabemos que terceros pueden o no compartir esas instantáneas.

Tengamos mucho cuidado con las imágenes que publiquemos en redes sociales, pues somos responsables de la imagen que de nuestros hijos creamos.

No pidamos después que nuestra hija no enseñe el piercing del ombligo en Instagram, cuando todos los contactos la han visto desnuda en la playa jugando con la arena con dos años.

Un poco de sentido común, por favor.

Photo credit: fred_v via Foter.com / CC BY

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