Privacidad vs servicio: perdedor, el usuario

Privacidad vs servicio: perdedor, el usuario

La gran mayoría de usuarios de servicios online, jamás se ha leído las condiciones de uso de los mismos a la hora de darse de alta en ellos. Estas condiciones detallan las características, costes y otros aspectos del servicio que se va a encontrar el usuario. Pero como decía al principio, en su gran mayoría, nadie sabe realmente que acepta cuando pulsa el famoso checking :“He leído y acepto las condiciones de uso de esta web”.

Algunas veces, con algún cliente, he comentado en tono de broma que si en las condiciones de uso de mi web incluyera un apartado donde indicara que cada usuario que se registre en la misma, está obligado a entregarme a su primogénito, ahora mismo tendría mi casa llena de niños, precisamente por eso, porque nadie se lee esos clausulados.

En la mayoría de estos textos se hace referencia a un tema muy concreto: la privacidad y los derechos sobre los datos que publicamos y usamos en estas aplicaciones.

Es innegable que cada vez más, los usuarios tienen mayor conciencia sobre la privacidad de sus datos. Sin embargo, también cada vez más, los usuarios valoran el servicio por encima de esta privacidad. Veamos algunos ejemplos:

  • Cuando nos damos de alta en servicios de correo electrónico, como por ejemplo Gmail, estamos cediendo realmente la titularidad de parte de la información que generamos, al proveedor, así como la posibilidad de que esa información sea usada por el mismo para publicidad.

  • Cuando nos descargamos una aplicación móvil, el correo que usamos de alta es usado por el desarrollador para fines estadísticos y de valoración de uso de su aplicación. Además de para enviarnos publicidad y presentarnos anuncios relacionados.

  • Las redes sociales, además de establecer en sus condiciones de uso que los datos e información que compartimos en ellas pueden ser usadas para diferentes temas, utilizan nuestros datos de contacto (correo, teléfono o ubicación), para localizar a usuarios y presentarlos como potenciales contactos.

De forma inconsciente estamos situando en la balanza de servicio-privacidad, mayor peso en el plato del servicio.

Protestamos cuando nuestros derechos se ven atropellados, pero si somos realmente consecuentes, veremos que somos nosotros realmente quién estamos cediendo esos derechos. Simplemente a cambio de la promesa de un servicio, una aplicación o un descuento.

Por tanto, ¿realmente quién es el culpable de que nuestros datos no sean nuestros?.

Photo credit: gruntzooki / Foter.com / CC BY-SA

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