Spam, incongruencias y redes sociales

Estos últimos días estoy viendo varios comportamientos en redes sociales y en Internet en general que no puedo dejar de comentar. Se trata de un tipo (no tan nuevo en realidad) de generación de spam y del uso que algunos centros escolares le están dando a las redes sociales y las webs de los mismos.

Vamos por partes:
1- Linkedin: dame tu email y te paso mi modelo de CV, hoja de calculo de gastos, control de presencia (táchese lo que que no proceda). El procedimiento es sencillo: un perfil en Linkedin publica una actualización en la que comenta que ha creado un documento que cree que es interesante y lo quiere compartir con todo el mundo. Para poder compartirlo, solamente hay que poner nuestro correo electrónico en los comentarios correspondientes en la publicación… et voilà!, ya tenemos a nuestra disposición unos cuantos cientos, sino miles de correos electrónicos para enviarles spam, ya que estos correos quedan disponibles a todo aquél que reciba la actualización de este contacto.

Consiguiendo correos en Linkedin
Consiguiendo correos en Linkedin

Como se puede ver, es una forma bastante de burda de conseguir miles de correos electrónicos. Lo más increíble de todo esto es que la gente no contemple en ningún momento que desde el momento en que compartimos nuestra dirección de correos, estamos publicando datos personales. Datos personales que no tenemos ninguna garantía de que no vayan a ser usados para una finalidad ilícita o “simplemente” para empezar a recibir spam.

No seamos tan inocentes por favor. A pesar de que Linkedin tiene fama de red social profesional, proliferan igualmente las publicaciones de gatos, problemas matemáticos teóricamente irresolubles que te harán sentir uno entre diez mil y como no, el phising.

Cuando alguien nos ofrezca algo, a cambio de nuestros datos personales, de entrada, mejor no lo hagamos.

2- Webs escolares: Haz lo que yo diga, pero no lo que yo haga. Cada vez más pronto, los niños y adolescentes, tienen acceso a las mal llamadas nuevas tecnologías. Y cada vez más, los adultos intentamos ponerles puertas al campo, con más o menos éxito, y les advertimos sobre los riesgos del uso indiscriminado de los recursos que Internet pone a su alcance. Son pocos los centros escolares que no prevén a lo largo del curso escolar, para sus alumnos de los cursos más avanzados de primaria, reuniones, seminarios y conferencias sobre redes sociales y sus riesgos.

Muchas de estas sesiones se imparten en colaboración de los cuerpos de seguridad del estado y en algunas de ellas, un agente uniformado se encarga de meterles el miedo en el cuerpo a los chavales para que tengan una visión cruda de una realidad que muchas veces, los propios padres, tratamos de ocultarles. Nada que discutir al respecto. Personalmente tengo adolescentes en casa de edades comprendidas entre los 10 y 12 años, y he podido comprobar que a pesar de todos los consejos (o quizás por ello), no son del todo capaces de valorar realmente el riesgo que corren con determinados comportamientos.

Pero el tema que más me preocupa es otro. Esos mismos colegios que ponen tanto entusiasmo a la hora de enseñar las orejas del lobo a lo alumnos, son los mismos que después publican sin control alguno fotografías de los mismos alumnos en su día a día, sus actividades extraescolares y, por las fechas que son, viajes de fin de curso.

juegos-piscina
Fiesta en la piscina
De campamento
De campamento

Está claro que la prevención es la mejor arma y que los adolescentes conozcan a que riesgos se enfrentan, es fundamental. Pero digo yo, si les advertimos de los riesgos de publicar fotografías suyas o de terceros en redes sociales… ¿no sería mejor predicar con el ejemplo?. ¿Que necesidad tiene nadie de saber a través de la web del colegio de mi hijo o hija que está de viaje de fin de curso en determinada casa rural de la provincia?. ¿Porqué todo el mundo tiene que saber que sus alumnos han ido de visita a tal o cual museo?. ¿Qué necesidad hay de poner fotografías de adolescentes en bikini o bañador en la piscina del hotel?.

Doy por supuesto que estos centros tienen permiso de los padres para publicar estas imágenes, pero, ¿donde quedó lo de predicar con el ejemplo?.

Photo credit: atsamom via Scandinavian / CC BY

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.