Tecnoaburridos o simplemente gilipollas

Tecnoaburridos o simplemente gilipollas

Contaban los inocentes profetas de esto de la tecnología, que en el futuro (nuestro presente), las personas tendríamos más tiempo para el desarrollo personal ya que en ese idílico futuro, el tiempo que no dedicásemos a actividades laborales se dedicaría a expandir el ocio y al desarrollo personal y profesional de las personas.

Sin embargo, como sucede con las profecías por lo general, se ha convertido en una verdad a medias.

Cierto es que el nivel de sofisticación de la tecnología nos ha permitido tener más tiempo libre del que tenían nuestros padres, sin ir más lejos. Ese tiempo libre lo podemos emplear en alguna de las múltiples opciones de ocio de las que hoy disponemos, muchas de ellas 100% tecnológicas.

Y aquí viene la paradoja: empleamos la tecnología para que nos deje tiempo para emplear más tecnología.

No voy a hablar de adicciones, pues creo que hay gente mucho más preparada que yo para dar un enfoque clínico del tema, pero creo que si es que necesario que evaluemos que está pasando con nuestro tiempo libre. Algunos ejemplos:

  • Si salimos a comer o cenar con amigos, rara será la cita en la que uno o todos los miembros de la mesa, no harán foto de los platos, comentará con terceros que está cenando con fulanito o menganita en tal restaurante o no compartirá con los compañeros de mesa la última app descargada o el video viral del momento.

  • El otro día escuchaba decir que Pokemon Go, había hecho aumentar el número de niños que salían a jugar a la calle. Incluso se atrevían a decir que ahora las familias salían juntas a cazar pokemon.

  • Mientras escribía este post descubrí una interesante entrada de José Antonio Gallego para Genbeta, donde hablaba de un nuevo estadio en la gamificación. El aburrimiento ad nauseam de algunos juegos electrónicos, hace que usuarios paguen a otros usuarios, principalmente asiáticos, para que recorran las fases más aburridas de conocidos juegos y recolecten por ellos los objetos que son necesarios en las fases con más chicha de esos mismos juegos. Es lo que el autor llama borificación.

Creo que todavía estamos a tiempo de hacer algún tipo de reflexión sobre el tipo de sociedad que estamos construyendo. No se trata de volver al tiempo de los luditas, pero si que sería conveniente analizar fríamente la dependencia digital que muchas personas tienen.

Habría que analizar que ejemplo estamos dando a nuestros hijos para que cuando hablen de salir a jugar al parque, inmediatamente piensen en si tienen o no conexión a Internet. O porque dejarles sin acceso a Internet, tablet o movil es visto como un castigo, cuando lo único que conseguimos así es dar entender a los jóvenes que no tener móvil es una desgracia.

No hablo en ningún momento de volver a la época de nuestros abuelos o padres en los que “jugaban a futbol con una lata”. Lo único que quiero es reflexionar sobre el nivel de aburrimiento que nos provoca la tecnología, que hace incuso que paguemos a otros para que nos liberen de lo más tedioso de nuestro ocio.

No se si somos tecnoaburidos o simplemente gilipollas.

Photo credit: angela n. via Foter.com CC BY

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