Todo es cuestión de respeto

Todo es cuestión de respeto

Hace poco, nada más comenzar una entrevista con un posible cliente, mi interlocutor me dijo: “mira, esto es un sacacuartos y una forma de tenernos a las empresas controladas, pero bueno.. cuéntame”. Como se puede imaginar, la entrevista empezó con mal pie y acabo peor. Lo más surrealista había sido que me habían llamado ellos, pidiendo más información sobre mis servicios.

Todo esto me viene a la cabeza, asociaciones mentales por medio, después de leer un magnifico post de Isabel Iglesias, donde detalla cuales son las conductas que más molestan a las personas que se enfrentan a una entrevista de trabajo.

Siempre he pensado, que los profesionales que trabajamos por cuenta propia (prefiero el concepto autónomo al de freelance, supongo que por mi animadversión a los anglicismos), vivimos ese escenario de forma continua. Siempre he visto las reuniones que mantengo con clientes o potenciales clientes como un examen continuo, una entrevista de selección de personal permanente.

En una entrevista de selección de personal, la empresa busca candidatos para un puesto de trabajo y en una reunión de ventas con un posible proveedor de un servicio o producto, la empresa lo que busca es un colaborador. En esencia estamos hablando de lo mismo.

Es fundamental que los dos escenarios exista un clima de RESPETO. Y si, pongo respeto en mayúsculas porque realmente sin ese RESPETO, difícilmente se puede llegar a crear un ambiente adecuado para que el demandante de empleo o el proveedor que acude a ver a un posible cliente, pueda demostrar su valía.

De nada sirven 1000 horas de entrenamiento en técnicas de venta, en como leer el lenguaje corporal o que frase decir para cerrar una venta, si por parte de alguno de los dos interlocutores no existe el más mínimo respeto por el otro.

Por parte de la empresa es fundamental saber quién va a venir a vernos, que ofrece, que cargo tiene en la empresa y sobre todo, saber que es un profesional que basa su vida en ese trabajo y en intentar ayudar a sus clientes, que es al fin y al cabo lo que tiene que hacer un proveedor.

Por parte del proveedor es vital conocer a su potencial cliente: que hace, que vende, a quién vamos a ver, cual es la historia de la empresa. Ha de pensar que quizás algún día él pueda ser cliente de esa empresa que va a visitar.

Ni los comerciales agresivos que te están vendiendo el producto casi antes de decirte buenos días, ni los responsables de compras altivos que hacen un favor recibiéndote, son el mejor ingrediente para una relación cliente-proveedor saludable.

Lo único que saqué en positivo de la reunión que comentaba al principio del post es que tengo muy claro donde no compraré la próxima encimera para la cocina.

Photo credit: twicepix via Foter.com / CC BY-SA

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