Un gato y protección de datos

Hace unos años fantaseaba en un post sobre la improbable relación entre los canarios y la privacidad, en este caso no se trata de una fantasía cuando hablo de gatos y protección de datos.

Aunque el título del post suene a rima fácil, en este caso no hace más que reflejar que cualquier tipo de actividad, como la compra de un gato, por inocua que pueda parecer, está sujeta al cumplimiento de la normativa en materia de privacidad.

Ayer, 22 de marzo, corría por las redes sociales una resolución de la Agencia Española de Protección de Datos donde se apercibía a la parte denunciada por incumplir lo previsto en el artículo 13 del Reglamento General de Protección de Datos de la UE (RGPD).

En concreto, se había iniciado un procedimiento ante la denuncia de un afectado al no haber recibido, pese haber insistido varias veces, información sobre el tratamiento de datos personales al que se iban a someter sus datos, tras la compra de un gato. Si, un gato.

La Agencia Española de Protección de Datos, indica en su resolución que, pese a las varias comunicaciones hechas por el afectado y los requerimientos presentados por la propia agencia, la reclamada ha hecho caso omiso y no ha informado de los detalles sobre el tratamiento de datos al que sometía la información del cliente.

Hay que hacer hincapié en que este caso, la reclamada no es una persona jurídica, una empresa o un autónomo, sino una particular, que lleva a cabo un tratamiento más allá del ámbito puramente privado.

La AEPD, indica en su resolución que además de no responder a las peticiones de información del afectado y de la propia agencia, tampoco se cumple lo previsto en lo que se refiere a la información que la web donde se realiza la actividad debe incluir: ni políticas de privacidad, ni avisos sobre cookies.

En resumen, un apercibimiento, que seguramente vendrá motivado por el carácter puramente particular de la actividad y que sin duda, si se hubiera tratado de una empresa o un profesional, la resolución hubiera sido mucho más estricta.

PD: en la resolución está la dirección de la web de la reclamada, por si os interesan los gatos. Eso sí, el diseño es, como lo diría… no se, no tengo palabras.

Créditos de la imagen: Photo by Richard Ricciardi on Foter.com

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