¿Hemos vendido nuestra alma al diablo?

Whatsapp gratis o como hemos vendido nuestra alma al diablo.

Desde que la semana pasada Whatsapp anunció que sus servicios serían gratuitos, son muchos los usuarios que se preguntan como va la compañía a financiar su producto sin pagos por servicio.

Está claro que nadie regala nada y las empresas menos. Así que solo quedan dos opciones: o bien incluyen publicidad en la aplicación (algo que dicen que nunca harán) o bien el producto somos nosotros, por más que se empeñen en negarlo.

Basándonos en el Principio de la Navaja de Occam, que indica que el caso de tener dos posibilidades, la más simple es la más probable, lo más fácil es llegar a la conclusión de que los usuarios nos hemos convertido oficialmente en el producto a la venta de Whatsapp. Si bien esto es algo que muchos intuían desde hace tiempo, queda más patente ahora con la gratuidad de la aplicación y su pertenencia a Facebook.

Con 900 millones de usuarios activos (datos de finales de 2015) y con información de que sistemas operativos usan estos usuarios, a que hora se conectan, quienes son sus contactos, que intereses tienen, etc, ¿alguien realmente piensa que no se va a sacar beneficio de esta información?.

Facebook a pasado de ser una red social a ser una máquina de administrar información personal, donde las personas no somos más que puntos de entrada de datos. Estos datos, que a cualquier empresa le llevaría varias vidas recopilar, son fundamentales para el verdadero negocio de Facebook: la publicidad segmentada. Cada vez es más normal toparse con anuncios en Facebok relacionados con nuestros intereses mostrados en la red social o con las webs que anteriormente hayamos visitado, a través de las cookies. Ahora, además, también nos encontraremos con publicidad relacionada con las conversaciones que tengamos con nuestros contactos en Whatsapp.

Quizás no nos demos cuenta enseguida, pero llegará un momento en que comentemos con algún contacto nuestra intención de cambiar de vehículo y de forma casi inmediata, tengamos publicidad de coches en Facebook. ¿Ciencia ficción?, no creo.

Whatsapp, Facebook y otras redes sociales han pasado de ser el adorable cachorrillo al que alimentábamos con biberón, a convertirse en un peligroso león que no dudará en comernos si dejamos de alimentarles.

La pregunta es: ¿quién será el responsable de que nos muerda?

Photo credit: gruntzooki via Foter.com / CC BY-SA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.