Yo soy yo y mis datos

Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella, no me salvo yo”. Esta frase, escrita por el filósofo Ortega y Gasset en 1914, dentro de Meditaciones del Quijote, puede ser fácilmente actualizada más de cien años después, cambiando circunstancia por datos.

El autor explicaba en esa frase que todo lo que rodea a las personas le influye, forma parte de su personalidad y le identifica. De la misma forma, actualmente los datos que nos identifican no son solamente los intrínsecamente propios: nombre, apellidos, dirección, sino que en realidad también la forma en que nos relacionamos con los demás y los datos que vamos generando en esa relación a veces, sin tener conciencia de ello, son parte de nosotros mismos. Veamos algunos ejemplos.

  • Cuando en un centro comercial solicitamos una tarjeta de cliente, muchas veces esta incluye un crédito disponible para efectuar compras. Sin tener control sobre ello, el sistema que genera las tarjetas y gestiona el crédito, nos asigna un límite máximo en función de nuestro historial de pagos, capacidad de ahorro, etc.

  • Aplicaciones de geolocalización como Swarm, incluyen avisos cuando has pasado cerca de un sitio donde antes has hecho checking o cercano a el, y te recomienda que hagas clic en ellos.

Alerta de Swarm

  • Dentro de cualquier red social, podemos buscar personas que estén conectados a ella y agregarlos como contactos. Pero también existe la posibilidad de enviar invitaciones a terceros que no estén conectados a esa plataforma e invitarles a formar parte de ello. Precisamente esto ultimo ha sido motivo de debate esta semana en Alemania, donde un tribunal ha prohibido este tipo de acciones por considerarlas contrarias a las leyes de protección de datos y una forma de marketing intrusivo.

  • Cualquier visita que hagamos a un comercio online, incluso sin completar ninguna compra, genera una actividad que luego nos persigue a lo largo de todas las webs que visitamos posteriormente. En cualquier página podemos encontrar anuncios relacionados visitado, a través de las cookies que hemos activado al visitar el comercio online inicial.

  • Una deficiente configuración de seguridad en nuestros dispositivos, puede ser una puerta de entrada para la captura de nuestros datos personales. Ya no solamente me refiero a números de cuenta y tarjetas bancarias, sino que nuestra más sensible intimidad se puede ver afectada. Por ejemplo, algunos monitores de bebes que tienen acceso a internet para que puedan ser chequeados por los padres desde cualquier dispositivo con acceso, puede ser hackeados y se pueden producir situaciones, como mínimo, inquietantes.

Como podemos ver, nuestros datos personales son mucho más que nuestro nombre, apellidos o DNI. Son todas aquellas circunstancias que nos definen y nos identifican como persona.

Quizás, Ortega y Gasset en 1914, estaba pensando en un mundo más conectado que el suyo.

Photo credit: loretahur via Foter.com / CC BY-SA

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